¿A quién no le apeteces una buena taza de chocolate caliente con nubes? aquí tienes una excusa para tomártelo mientras lees nuestras estupendas historias...




domingo, 4 de septiembre de 2011

ELLA


Aquellas piernas infinitas le hacían perder la cabeza.
La curva de su espalda y el arqueo de la misma, cuando subía y bajaba sobre él en la cama.
Los sugerentes escotes que anunciaban la presencia de su pecho, generoso y firme.
Sus manos y todo lo que era capaz de hacer con ellas.
Sus labios, su lengua y la agilidad que ambos tenían.
Su vientre plano; por el que resbalaban las manos hasta sus pantalones cortos, desabrochándolos para alcanzar el placer.
Su sinuosa silueta haciendo sombra sobre el frío suelo que pisaban sus pequeños pies.
Sus ojos, antesala del tormento de su alma.
Ella, entera, cada microgramo de su ser le hacían enloquecer.

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