Déjame asomarme con cuidado a la ventana de tus ojos. Te prometo que no saltaré.
Me limitaré a observar el funcionamiento de tu alma a través de tus pupilas. Leeré en sus brillos tus pensamientos, imprimiré en ellos mis palabras, grabaré mi recuerdo en tu retina.
Y luego, si quieres, puedes asomarte a los míos. Incluso puedes bucear en ellos si te apetece. Observar mi alma oxidada por la humedad de mis lágrimas, hallar en ellos ese vacío que acusa mi soledad. Imprime y graba lo que quieras, que en ellos tienes espacio reservado. Sólo tengo ojos para ti.
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