Habían sido días sin ti, sin nosotros. Vacíos, porque faltaban nuestras risas y nuestros gritos. A las paredes les sobraba gris, de no pintarla con nuestros recuerdos.
Un florero muerto de risa encima de la mesa donde jugábamos con los pies mientras veíamos una de James Cameron.
Pero afortunadamente, el tiempo pasa muy rápido. Ahora es tiempo de bañarse en el mar, de tumbarse bajo el sol, de devorarte las horas como si fuesen días.
No queda espacio para el arrepentimiento ni para la decepción, sólo un poco de cafeína en el fondo de un vaso y muchas ganas de bailar.
¡Vaya un sentimiento!
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