¿A quién no le apeteces una buena taza de chocolate caliente con nubes? aquí tienes una excusa para tomártelo mientras lees nuestras estupendas historias...




lunes, 21 de marzo de 2011

A ti

Releyendo la entrada anterior no puedo evitar sonreír y, aunque no era lo que tenía planeado escribir siento que tengo que hacerlo. Siento que es necesario mencionar los helados de chocolate derritiéndose sobre tus piernas en la playa, el turrón de "chuchar", comer la nocilla del bote con los dedos, y los dientes negros. Esos dientes que te inculpaban del delito de haber endulzado tu vida a hurtadillas en la despensa.
Pero también el fantasma de las caries, que te perseguía cada vez que metías un trozo de ese elixir de la felicidad en la boca y que te hacía sentir culpable. Y al de los kilos de más, el pánico puro a engordar. Así que dedico esta entrada a todos los que, como yo, siguen chupándose los dedos manchados de chocolate, que sonríen en negro, que odiaban ir al dentista y pasan de la báscula. Porque esos, y sólo esos serán felices.

No hay comentarios:

Publicar un comentario