¿A quién no le apeteces una buena taza de chocolate caliente con nubes? aquí tienes una excusa para tomártelo mientras lees nuestras estupendas historias...




sábado, 24 de diciembre de 2011

DÉJAME LLORARTE EN UN RINCÓN

Tres treinta y tres de la madrugada.
La opresión en mi pecho, la angustia en mi ser y el frío en la cama me han despertado.
Me giro y te busco pero ya no estás.
Se cierra mi abrazo en torno al aire mientras una lágrima pionera, precedente de muchas otras, resbala por mi cara contraída en una mueca de dolor.
Me encojo hasta que mis rodillas se juntan con mi pecho y me abrazo a mí misma para intentar transmitirme el calor que me falta desde que te fuiste.
Ya no podré volver a dormirme. Otro día más, entreveré el amanecer tras un velo de lágrimas.
¿Quién sabe cuánto tiempo más podré aguantar?

No hay comentarios:

Publicar un comentario