¿A quién no le apeteces una buena taza de chocolate caliente con nubes? aquí tienes una excusa para tomártelo mientras lees nuestras estupendas historias...




lunes, 11 de julio de 2011

A LAURA


En esos abrazos encontré el calor y la fuerza para continuar. En esos abrazos con sabor a relamerme el bigote de café con leche.
Por eso, mientras te espero en el portal de tu casa se me dibuja una sonrisa en la cara. Porque mis palabras no bastan para agradecerte que existas, para agradecerte que estés.
Sin embargo, tú siempre tuviste listas las palabras adecuadas.
Supiste apoyarme en mis decisiones y empujarme a realizarlas.
Sólo espero que algún día pueda recompensarte con un abrazo como los tuyos, con un apretón de manos como aquel que no olvidaré, con una mirada tan llena de comprensión.
 Sólo espero que las lágrimas de alegría que se asoman ahora a mis ojos se asomen también a los tuyos cuando leas esto.
¡GRACIAS, LAURA!

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