Atrás quedan la nostalgia y la soledad de que te falte alguien. Suerte, eso es lo que tienes. Puedes pensar en ti y solamente en ti. No existen la fidelidad ni los celos. Ni tampoco las sospechas, mensajes sin contestar ni los malditos móviles apagados o fuera de cobertura.
Tampoco tienes que preocuparte por las amenazas que supone una noche de pub en pub, de vaso en vaso, de baile en baile, de bocas y bocas y más bocas nuevas.
Olvídate de las semanas intentando olvidar a alguien importante, y de engordar comiendo chocolate.
También de los posibles plantones, las bromas pesadas o las miradas vacías.
Ahora tendrás más tiempo para quererte a ti, para rodearte de libertad y de los buenos amigos. De recomponerte y prepararte para cuando vuelva aparecer alguien especial.
Esto no es más que una nota recordándote lo maravillosa que es la vida en cada una de sus etapas y con cada una de las personas que tienes a tu lado.
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