Marchito sin ti.
Intento subsistir con el recuerdo de tus caricias; con las imágenes que, previsora, grabé en mi retina.
Pero no puedo. Se pliega mi ser en torno a mí, pierdo el color, trata mi alma de huir de esta cáscara cenicienta y moribunda.
No sin tu contacto, sin el reflejo del sol en tus ojos, sin tu sonrisa, sin tu calor.
Me enfrío por dentro a riesgo de congelarme. Guardo celosa con mis manos una pequeña llama, la que me mantiene viva, aunque sea a duras penas. Necesito que vuelvas, que llenes de sangre mis venas, que des sentido a mi vida, que llenes de sonrisas mi corazón.
Necesito verte, tocarte, olerte y no despertarme después.
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